Para todo perdido, algo agarrado.
Cuanto más gordo sea tu enemigo, mejor para vencerle. Es más fácil clavar un cuchillo en el buey que una uña en la pulga.
Bueno de asar, duro de pelar.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Amigo que no da, poco me importa ya.
A nadie le amarga un dulce.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
Ávila, santos y cantos.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Donde hay pelo hay alegría.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
A preguiça se deu bem.
A cada puerta, su dueña.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
Dinero no falte, y trampa adelante.
A lo hecho, pecho.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
La mujer rogada y la olla reposada.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Año tuero, vaca y muerto.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Agárreme, que llevo prisa.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
El que quiere besar, busca la boca.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.