Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Putas y frailes andan a pares.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
¡A darle que es mole de olla!
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Badajo alto, campana rota.
Callar como puta tuerta.
Hombre cortés, de todos estimado es.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
El buen cirujano, corta por lo sano.
Canario triste, no come alpiste.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El casado casa quiere.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Una sola araña cien moscas apaña.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
No saber una jota.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Hombres de noche, muñecos de día.
Meter aguja y sacar reja.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Al rey muerto rey puesto.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo