Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Juez airado, injusto el fallo.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Las armas, el Diablo las carga.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
Comer, besar y rascar, es solamente empezar.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Cabello crespo, calvo presto.
No solo de pan vive el hombre.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
El que no tranza no avanza.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Al músico viejo le queda el compás.
No hay calvo que no haya tenido buen pelo.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Mas papista que el Papa.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Quien hace, aplace.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Si esta víbora te pica, no hay remedio de botica.
Andar probando como cuchillo de melonero.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
La mala paga , aunque sea en paja.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
La fantasía es más veloz que el viento
Cenó carnero y amaneció muerto.
A la mujer y al mulo, en el culo.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Muchos Mollet sacan buenos mofletes.
La noche es capa de pecadores.
Es muy poco pinole para ahogarse.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
El tiempo vuela, que se las pela.