Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Haz el bien y olvídalo.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Manos blancas no ofenden.
Amor viejo, pena pero no muere.
El amor gobierna su reino sin espadas.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
No jales que descobijas.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
La fortuna es madrina de los necios.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Cuentas viejas líos y quejas.
Difama, que algo queda.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Si quieres comida mala, come la liebre asada.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
El que nació para caballo tiene que morir pastando.
Bailar con la más fea.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Cuando no hay lomo, tocino como.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
La risa va por barrios.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
Siempre que llueve, escampa.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.