Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
El que antes muere, antes lo entierran.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
A cualquiera se le muere un tío.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Bien convida, quien prestó bebe.
Ver pecar, convida a pecar.
La muerte hace reflexionar.
Muerte y venta deshace renta.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Boda mojada, novia afortunada.
Casa de mantener, castillo de defender.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Leerle a uno la cartilla.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Tarde piaste pajarito.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Si el deudor no se muere, la deuda no se pierde.
Lo que fuere sonará.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Del mal vino, buena borrachera.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Más ordinario que una vaca con pedal.
No hay pero que valga.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
pajero como tenedor de oveja.
Hombre valiente no muere de viejo.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Cada uno es artífice de su ventura.
La muerte todo lo ataja.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.