Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Parecer uña y carne.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Hacerse el sueco.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Toda flor quiere ser fruto.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Más verga que el Trica programando.
Juan Segura vivió mucho años
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Quemar la casa para cazar el ratón.
El que del campo viene, cenar quiere.
Marido, comprad vino; que no lino.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Come, que de lo yuyo comes.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Salir del fuego para caer a las brasas.
El que de joven corre, de viejo trota.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
La vida es una sorpresa continua
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Refranes de viejas son sentencias.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Hay que dar para recibir.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Querer y no querer, no está en un ser.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Ninguno tan pobre muere que más no naciese.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.