La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Probando es como se guisa.
Hasta los animales se fastidian.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
La menta, el amor aumenta.
A galgo mojado, liebre enjuta.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Los casados, casa quieren.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Hasta ajustar, regatear.
Entre bueyes no hay cornadas.
Inútil como bocina de avión.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Quien dice lo que no siente, miente.
Callemos, que el sordo escucha.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
A padre avaro, hijo pródigo.
La alegría intensa es cosa seria
El que regala, no vende; pero sorprende.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Hacer enseña a hacer.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Yemas de Abril, pocas al barril.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
De comerciar a robar, poco va.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
A barco nuevo, capitán viejo.
Hebra larga, costurera corta.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Peso y medida, alma perdida.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
De alcalde a verdugo, ved como subo.