Con todos corro y con ninguno me paro.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Señal fija de agua, verla caer.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Ofrecer el oro y el moro.
Junio brillante, año abundante.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
De casta le viene al galgo.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
En septiembre cosecha y no siembres.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Yernos y nueras, en las afueras.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
De bajada todos los santos ayudan
Quien canta, su mal eta.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Febrero, cebadero.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
Del agua mansa se asombra el perro.
Fuego sin humo puede haber; pero humo sin fuego no puede ser.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
En Octubre, de la sombra huye.