Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
La ocasión asirla por el guedejón.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
El que es buen músico, con una cuerda toca.
Amor con casada, solo de pasada.
A burro viejo, poco forraje.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
No te fíes del sol del invierno.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Casa y potro, que lo haga otro.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
La verdad sale en boca de los niños.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Tumbando y capado.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Boca seca hace bolsa llena.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Volver a inventar la rueda.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Por San Miguel, quita el riego a tu vergel.
Callen barbas y hablen cartas.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Para San Matías se igualan las noches con los días.