De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
El movimiento se demuestra andando.
No sufras por calenturas ajenas.
En mi casa mando yo que soy viudo.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Agua mansa, traidora y falsa.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Ir por lana y volver trasquilado.
De sabios es variar de opinión.
Mujer al volante, peligro constante.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Interés, cuánto vales.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Mucho apretar, listo aflojar.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Da Dios el frío conforme al vestido.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Si la manga no es amplia no ondea
Cuando el río suena, agua lleva.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Viejo cansado, muerto o corneado.
La bonanza amenaza borrasca
De paja o de heno, mi vientre lleno.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Por las vísperas se conocen los santos.
Ama el sol, el que tiene sombra
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Putas y frailes andan a pares.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Para el solano, agua en mano.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Boca de verdades, temida en todas partes.