Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
El que no mira, suspira.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Hijo casado, vecino airado.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
A viña vieja, amo nuevo.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Septiembre es bueno, si del 1 al 30 pasa sereno.
La ira es locura el tiempo que dura.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Quien bien ata, bien desata.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Es tiempo de vacas flacas
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Buena fama, hurto encubre.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Quien sabe, sabe.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Con pan y vino, se anda el camino.
Cada palito tiene su humito.
La distancia hace a las montañas más azules.
De todas maneras, aguaderas.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Hacer una cosa en un avemaría.
Badajo alto, campana rota.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Es agua derramada.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.