Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Escoba nueva, barre bien.
Risa liviana, cabeza vana.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Boca con boca se desboca.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Septiembre benigno, octubre florido.
Todavía aguas corren profundamente.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Tú no llevas vela en este entierro.
Quien destaja no baraja.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
El mucho joder empreña.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Humo de hogar no empaña el cielo.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
La suavidad domina más que la ira.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Despacio, que llevo prisa.
El agua de Agosto quita vino y no da mosto.
Quien sube como palma baja como coco.
El amor refresca como el rocío
La vaca grande, y el caballo que ande.
En otoño la mano al moño.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Ni calor hasta San Juan ni frío hasta Navidad.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Ruego de Rey, mandato es.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Por San Andrés, el mosto, vino es.