Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Depende de cómo caigan las cartas
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Contra gustos no hay nada escrito.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Enero y Febrero desviajadero.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
El mundo está vuelto al revés
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
El que no corre, vuela.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
A quien vela, todo se le revela.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Quien mocos envía, babas espera.
En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Juego de manos, rompedero de ano.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
El tiempo lo arregla todo
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Dan darán, dicen las campanas.
El que venga atrás que arree.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Agua corriente, agua inocente.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Una carreta vacía hace ruidos.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
Averiguelo, Vargas.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.