Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Pan y vino y carne, a secas.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
A donde va la gente, va Vicente.
Mujer ventana, poco costura.
Visitas, pocas y corticas.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Del monte sale, con que se arde.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Hay gustos que merecen palos.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Al roto, patadas y porotos.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Palabras sin obras, barato se venden.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Casa vieja todo es goteras.
Nada hay nuevo bajo el sol.
El arco iris brilla después de la tempestad.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Hormigas con ala tierra mojada.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Valgan las llenas, por las vacías.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.