Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
A consejo de ruin, campana de madera.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
A fullero viejo, flores nuevas.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Las uvas están verdes.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Después de la tempestad, viene la calma.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Amor y vino, sin desatino.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Fíate del santo y no le prendas vela.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Vino y pan andar te harán.
En toda casa hay muchas mudanzas.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Hechos son amores y no buenas razones.
Si las paredes hablaran.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Las cosas en caliente pegan.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
El destino baraja, nosotros jugamos.
El follo del santo, no hiede tanto.