La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
El amor no respeta a nadie
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Todo lo que no se da, se pierde.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
El que no tranza no avanza.
Más dura será la caída.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Más enseñan las manos que los labios.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Para cerdos, buenas son bellotas.
Más vale dar que la carga llevar.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Hombres de noche, muñecos de día.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Molino cerrado, contento el asno.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
La buena jornada empieza muy de mañana.
Mal huye quien a casa torna.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Mucho ayuda el que no estorba.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Al que no quiera caldo, siete tazas.
Ni siquiera Dios, que es todopoderoso, puede hacer que caiga la lluvia de un cielo raso.
A barriga llena, corazón contento.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Gran mal padece quien amores atiende.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Agua es calentada, más presto es resfriada.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.