A la fuerza ahorcan.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Agua que no has de beber, déjala correr.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Bien reza, pero mal ofrece.
A la zorra, candilazo.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
El que muda de amo, muda de hado.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
No calientes horno para que cueza otro.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
En Agosto y enero para tomar el sol, no te pongas el sombrero.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Cada día, su pesar y su alegría.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Dichosos los ojos que te ven.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Baila más que un trompo.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Panza llena, quita pena.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Al asno lerdo, arriero loco.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
El de las piedras hace pan.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.