Amor viejo, pena pero no muere.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
Maestro de atar escobas.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Nuestro gozo en un pozo.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Casa de muchos, casa de sucios.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
El perro que mucho lame, chupa sangre.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Del ahorro viene el logro.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Una vez al año, y ésa con daño.
Ayunar para luego hartar, quita el mérito al ayunar.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Amor de asno, coz y bocado.
Dar al olvido.
Juicios tengas, y los ganes.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
La impureza, pesa.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
A comida de olido, pago de sonido.
Chupar de la teta.
Un clavo saca a otro clavo.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
El que no cojea, renquea.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
El que mal anda, mal acaba.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.