Si falta la comida, torcida va la vida.
Trato es trato.
El que más hace, es el que menos merece.
Quien desprecia, comprar quiere.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Hombre amañado, para todo es apañado.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Para San Vicente, enero pierde un diente.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Ese no es santo de mi devoción.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Bienes que ocasionan males, no son tales.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Siempre es pobre el codicioso.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Buen moro, o mierda u oro.
Viejo es Pedro para cabrero.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
A hijo malo, pan y palo.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Bocado comido no guarda amigo.
Juez cabañero, derecho como sendero.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Donde lo hay, se gasta.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.