Hacer favores, empollar traidores.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
En casa llena el loco no se apena.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Come santos, caga diablos.
La puerca tira del tapón
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Cada cual mire por su cuchar.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
A feria vayas que más valgas.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
El que se apura llega tarde.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
No se puede mamar y protestar.
El más fuerte teme a la muerte.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Mal de locura, solo la muerte cura.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
Cada cual a lo suyo.
Quien ama, teme.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Mejor prevenir que lamentar.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.