Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
A como come el mulo, caga el culo.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Que cada cual espante sus pulgas.
Casa revuelta, huéspedes espera.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
El cornudo es el último que lo sabe.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
A consejo malo, campana de palo.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
El que se brinda se sobra.
Hablar con bestias es para molestias.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Idos y muertos, olvidados presto.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
La cara bonita y la intención maldita.
Si culo veo, de culo me da deseo.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Sacar las castañas del fuego.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Su ladrido es peor que un mordisco
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Ni agradecido ni pagao.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Más vale mendrugo que tarugo.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Volverse humo.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Una palabra deja caer una casa.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Cuentas viejas líos y quejas.