Nuestro gozo en un pozo.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
El temor modifica tu conducta.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Dando al diablo el hato y el garabato.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
El que es pendejo ni de dios goza.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Atáscate, que hay lodo.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
La boda de los pobres, toda es voces.
Don sin Din, gilipollas en latín.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Más obrar que hablar.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Es muy poco pinole para ahogarse.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Son como uña y mugre.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Está más perdido que una cucaracha en un baile de gallinas.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
La mentira busca el rincón.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
A fullería, cordobesías.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
No hay zurdo bueno.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Hacer del san benito gala.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.