Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
La honestidad es un vestido de oro
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Las grandes penas no se quejan.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Culo sentado, hace mal mandando.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
No caben dos pies en un zapato.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Le dan la mano y se toma el pie.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Es más molesto que una piedra en el zapato.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Tápate la cara que se te ve el culo.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Le puso el dedo en la llaga.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Patada de yegua no duele.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Honor a quien honor merece.
Me cayó como patada en la guata.