Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Barájamela más despacio.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Duro de cocer, duro de comer.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
El saber no ocupa lugar.
La pisada del amo, el mejor abono.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Andarse por las ramas.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Al rey muerto rey puesto.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Hay que dar para recibir.
Este es el hombre de la Paula Pasos.
A golpe de mar, pecho sereno.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Por San Antón, la gallina pon.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Meter aguja y sacar reja.
El mono sabe el palo al que trepa.
No hay tonto para su provecho.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.