Boda y cofradía, no es para cada día.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Es viejo, pero no pendejo.
El que mucho habla, mucho yerra.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
A la vejez, dinero y mujer.
La oscuridad reina a los pies del faro.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Aguas de Abril, vengan mil.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
No hagas trampa en que caigas.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Los vicios no necesitan maestro.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
La virtud loada, crece.
Cuando dude, no saludes.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Dios no se queda con nada de nadie.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
De padres bocois hijos cubetas.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Barco amarrado no gana flete.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Cuanto más saben los hombres peores son
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
No hay novia fea ni muerto rico.
En enero, el besugo es caballero.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Visitas, pocas y corticas.
De oveja negra, borrego blanco.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.