Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Ningún ladron quiere ser robado.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Una espina en el ojo.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
El tiempo todo lo pone a prueba.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Hombre intranquilo vale por diez.
No hay tonto para su provecho.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
El que ríe el último, ríe mejor.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
El pecado te acusa.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
El uso hace al maestro.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
De todas maneras, aguaderas.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
Quien te ha visto y quien te ve.
No se vive de lo que se ingiere sino de lo que se digiere.
Aprendo mientras vivo.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.