Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Me importa un comino.
Divide y vencerás.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
El que da primero da dos veces.
No es lo mismo oír que escuchar.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Cada loco con su tema.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Tres españoles, cuatro opiniones.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Madre quiero ser, e hijos tener.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
Hablar bajo y obrar alto.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Agrandado como alpargata de pichi.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Al amigo con su vicio.
Hacer algo de cayetano.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Iglesia, o mar, o casa real.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Roer siempre el mismo hueso
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Hablar a calzón "quitao".
La amistad hace lo que la sangre no hace.