Donde las dan las toman y callar es bueno.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
La madurez solo se vive una vez.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Una familia unida come del mismo plato.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Lo imposible, en vano se pide.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Buena vida, padre y madre olvida.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
En la unión está la fuerza.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
La paciencia es la llave del paraíso.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Vive tu vida y no la de los demás.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Más vale "alli corrió", que "alli murió".
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Breve habla el que es prudente.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
La fuerza no es un remedio