Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
No hay sustituto para la experiencia.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
La mayor ventura, menos dura.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Nadie toma lo que no le dan.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
A un traidor, dos alevosos.
De buena semilla, buena cosecha.
Al rey muerto rey puesto.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
El vino casi es pan.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Tal para cual.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
No hay que reírse de la felicidad
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
El trabajo no deshonra, dignifica.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.