Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Sustos y disgustos matan a muchos.
La religión cala siempre en los estratos pobres
El infierno no sirve para quemar paja.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Ya saliste con el chancho al hombro.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Tiene el sartén por el mango.
Dios habla una lengua extranjera.
El buen vino resucita al peregrino.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
No oigo, soy de palo.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Con la primera copa el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
A comida de olido, pago de sonido.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
El amor habla incluso con los labios cerrados
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Las horas amargas, son mucho más largas.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Ayatola no me toques la pirola.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
Amor grande vence mil dificultades.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.