La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
No da, ni dice donde hay.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
A gran chatera, gran pechera.
No muerdas la mano que te da de comer.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Bien parece cuanto en la olla cuece.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
Costumbre mala, desterrarla.
Hambre larga, no repara en salsas.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Le busca las cinco patas al gato.
Jugar a las cartas vistas.
Lo único que aumenta cuando lo das a otros es el amor.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Supo por donde entró, no por donde salió.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Es demasiado necio para ser loco.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Después de la guerra, todos son generales.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Cántaro roto para tiesto vale.
La morena, de azul llena.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.