El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Si no haces lo que te gusta búscale el gusto a lo que haces.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
Si al pez le gusta el agua, el agua tratara bien al pez.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
No somos ríos, para no volver atrás.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Nunca falta de que reírse.
El gozo en el pozo.
El corazón es un guía que los pies siguen
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Acarrear leña para apagar un incendio.
La fama propia depende de la ajena.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Menos correr y más hacer.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Pedo con sueño no tiene dueño.
El que las sabe, las tañe.
La nieve presagia una buena cosecha.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
A diente cogen la liebre.