La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Lo de balde es caro.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Bota vacía la sed no quita.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
A viña vieja, amo nuevo.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
No hay que pedirle peras al olmo.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
El que la ley establece, guardarla debe.
Hacerse el sueco.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Explique, no complique.
Buey que muge, todos le temen.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Quien da para recibir no da nada
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
Es puro jarabe de pico.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
No te fíes del sol de primavera.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Las piedras no hablan.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.