Cada palo que aguante su vela.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
El éxito sin honor es un fracaso.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
Hacerse de la vista gorda.
Don Din nunca parece ruin.
Conocimientos puede tenerlos cualquiera, pero el arte de pensar es el regalo más escaso de la naturaleza.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
No hay atajo sin trabajo.
Tropezando se aprende a caminar.
Si vas para volver, no vayas.
No apruebes hasta que pruebes.
Haz tu casa al solano y vivirás sano.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
No hay cosa tan buena como la salud, ni tan mala como el ataúd.
La risa hace buena sangre
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Quien mal cae, mal yace.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
Pereza no alza cabeza.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
Hablar con bestias es para molestias.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Cada burro apechuga con su carga.
Hasta los animales cuidan sus crías.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.