El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
A buen adquiridor, buen expendedor.
Si truena es porque va a llover.
La justicia cojea, pero llega.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Males comunicados, son aliviados.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
Matanga dijo la changa.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Del viejo el consejo.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
En todo el mundo entero, llaman señor a quien tiene dinero.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
La llaga sana, la mala fama mata.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
Fruto vedado el más deseado.
El que manda, manda.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Tienes más cara que un saco perras.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Las paredes oyen.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.