Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Viejos los cerros y reverdecen
Viendo al payaso, soltando la risa.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Llagas viejas, tarde sanan.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Dulce y vino, borracho fino.
Cada cual a lo suyo.
El que rompe, paga.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Me extraña que siendo araña te caigas de la pared.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Juez con prisa, juez que yerra.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Humedades de Abril, malas son de salir.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Casa labrada y viña heredada.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
A cada paso, un gazapo.
Ojo al Cristo que es de plata.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Después de la resaca viene la pleamar.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Gallina en casa rica, siempre pica.
Cada cual en su corral.
Taberna sin gente, poco vende.
Breve habla el que es prudente.
Quien vende barato vende doblado.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Jugar la última carta.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
El arenque cuelga de sus propias agallas
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Papel, testigo fiel.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
La lluvia viene después de los bosques.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.