Casa de mantener, castillo de defender.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Cosa rara, cosa cara.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Una hora de contento, vale por ciento.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
pajero como tenedor de oveja.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Llegar a la capada.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Poca cuadrilla, vida tranquila
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Puta me veas y tú que lo seas.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
A cualquier cosa llaman rosa.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Con afán ganarás pan.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Solo como Adán en el día de la madre
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Hablar más que lora mojada.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Lo barato, sale caro.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Mujer Besada mujer ganada.
Vale más el que sabe más.