Cuanto más se ama menos se conoce
El amor no se mendiga, se merece.
Por la víspera se conocen las fiestas.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Es como llevar leña para el monte.
Para San Antón, gallinita pon.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Can que mucho lame, saca sangre.
El ojo del amo engorda el ganado.
Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia. Libro de Job 5:2
Olla reposada, no la come toda barba.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Lo poco, nunca dio mucho.
Buen podador, buen viñador.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Gran calma, señal de agua.
El ajo es la triaca del villano.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Fía mucho, más no a muchos.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
De día no veo y de noche me espulgo.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Sal derramada, quimera armada.
Emborrachar la perdíz
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Vive y deja vivir.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Ojo por ojo y diente por diente.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Casa ordenada, casa salvada.
Como vives, juzgas.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.