Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
El nuevo paga novicial.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
El interés tiene patas.
Le dieron como a violín prestado.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
O comer en plata, o morir ahorcado.
La vida es así, y el día es hoy.
Después de un gustazo, un trancazo.
Dádivas quebrantan peñas.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
A otra cosa mariposa.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Demasiada alegría es dolorosa
No se pierde lo que se dilata.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Mañana te lo dirá la vida.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Después del gusto, que venga el susto.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
Estas más puesto que un calcetín.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
El vino abre el camino.