A fullero, fullero y medio.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Quien bien ata, bien desata.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
La apariencia hermosa y por dentro es otra cosa.
A gran prisa, gran vagar.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
La balanza no distingue el oro del plomo.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
No hay cosa que no tenga su contra.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
No hay tan buen compañero como el dinero.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
El Rey es poco para su porquero.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
Gracias que hacen pero no la ven.
Junio brillante, año abundante.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Carne puta no envejece.
Es mejor cobrar a que te cobren.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.