Del ahorro viene el logro.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Nobleza obliga.
Querer es poder.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Ofrecer el oro y el moro.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Dar gusto da gusto.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
Poderoso caballero es don dinero.
Beneficios son cadenas de obligación.
La variedad place a la voluntad.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Dádiva forzada no merece gracias.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
De pico, todos somos ricos.
La bondad, quien la tiene la da.
El trabajo no deshonra, dignifica.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
El duro del casado vale dos cincuenta.
El tiempo es oro.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Hombre intranquilo vale por diez.
Lo cortes, no quita lo valiente.