Para alcanzar, porfiar.
No hay bueno caro ni malo barato.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Jugar la vida al tablero.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
A Roma por todo.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Jugar bien sus cartas.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
A dádivas, no hay acero que resista.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Jodido trato es comprar a cinco y vender a cuatro.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
El amor destierra la vergüenza.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Entre más apuro menos prisa.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Las damas al desdén , parecen bien.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Julio, lo verde y lo maduro.
Buena mula, mala bestia.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Ni agradecido ni pagao.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Más vale despedirse que ser despedido.
Nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo.