El perro viejo cuando ladra da consejo.
A escote nada es caro.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Para todo perdido, algo agarrado.
Cuanto más haces, menos mereces.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Hoy no se fía, mañana sí.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Allega, allegador, para buen derramador.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Hasta ajustar, regatear.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
Nadie da lo que no tiene.
A chico santo, gran vigilia.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Buena estatura es media hermosura.
Pocas palabras son mejor.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El que tiene salud es rico.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
La cara del santo hace el milagro.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
El hombre propone y Dios dispone.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.