El hable es plata, el silencio es oro.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Palabra de boca, piedra de honda.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Cada palo que aguante su vela.
Cada cual a lo suyo.
El interés dueño del mundo es.
La esperanza es el pan de los pobres.
El interés es más fuerte que el amor.
El dinero diario, es necesario.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Pan duro, pero seguro.
Haz favores y te los pagarán a coces.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Nadie da nada a cambio de nada.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Gloria mundana es gloria vana.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
De bien en mejor.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Palabra de cortesano, humo vano.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
El amor todo lo iguala.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
El que da, recibe.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.