Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Por pedir, nada se pierde.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
Paga adelantada, paga viciada.
Para prosperar, vender y comprar.
A la vejez, dinero y mujer.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Bueno está lo bueno.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Palabra dada, palabra sagrada.
O faja o caja.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Cada gusto cuesta un susto.
Con solo honra no se pone olla.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
No hay nada más caro que lo regalado.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Por el interés te quiero Andrés.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Más vale que sobre que no que falte.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Las cadenas de oro son más fuertes que las cadenas de hierro.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
El que calla, otorga.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.