La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Tiene Mayo la llave del año.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Las desgracias no vienen solas.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Muchas hormigas matan un camello.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
En la necesidad se conoce la amistad.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Acabó de matar a la gallina de los huevos de oro.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
El ahorro es santo porque hace milagros.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
¿Fiado?. Mal recado.
A quien está en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Adorar al santo por la peana.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Del reir viene el gemir.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Palabra dada, palabra sagrada.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Con pan y vino, se anda el camino.
La juventud no esta perdida, solo desorientada.
Al gorrino y al melón, calor.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Cada cual es rey en su casa.