El caballo conoce por la brida al que lo guía.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
A la larga, todo se arregla.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Cada cual en su corral.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Dios castiga, pero no ha palo.
La verdad sale en boca de los niños.
Saber más que Merlín.
El ojo quiere su parte
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
A la guerra, con la guerra.
Dame gordura, darte he hermosura.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Pa'trás como las del marrano.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
De buena harina, buena masa.
Una hora de contento, vale por ciento.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
De veinte a sesenta, cornamenta.
El de las piedras hace pan.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Desdichas y caminos hacen amigos.
El que fía, salió a cobrar.
Echando a perder se aprende.
La oprtunidad la pintan calva.
Faena acabada, faena pagada.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
En el medio está la virtud.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
El arma es enemiga de su dueño.
Ser el último orejón del tarro.
A tres azadonadas, sacar agua.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.