Admisión de delito, relevo de prueba.
Hacerte amigo del juez
Bebido el vino, perdido el tino.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
A confite de monja pan de azúcar.
Después de la tempestad, viene la calma.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
No conviertas en amigo al que has vencido
La mejor defensa es el ataque.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
A veces se llora de alegría.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Dar en el clavo.
La gloria del amante es la persona amada.
El sol brilla para todos.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Bien está lo que bien acaba.
No hay secreto si tres lo saben.
Buena es la costumbre en el bien.
Casarse bajo el palo de la escoba
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
Bien ora quien bien obra.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Fiate de Dios y no corras.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
El buen vinagre del buen vino sale.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Tras buen soplo, buen sorbo.
Alegría y desgracia no son eternas