La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Más logran las lágrimas que las palabras.
La larga visita la alegría quita.
Brilla por su ausencia.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Después de la risa viene el llanto.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Modestia exagerada, modestia falsa.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
A falta de reja, culo de oveja.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Casa convidada, pobre y denostada.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Una pena quita a otra pena.
No es quejido, sino que jode.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
A dineros dados, brazos quebrados.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Reniego de señora que todo lo llora.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Calumnia, que algo queda.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
El que ama, teme.
No hay viejo sin dolor.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Pereza, llave de pobreza.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Mejor es resignarse que lamentarse.