¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
De solo aire no vive nadie.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
A mala venta, mala cuenta.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Sin un duro, no ha futuro.
Parece barril sin fondo.
Idos y muertos, olvidados presto.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
No hay dicha, sino diligencia.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
Las desgracias tienen los oídos sensibles
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
Ni vive, ni deja vivir.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Prefiero mujer fea para mi sólito y no bonita para todo el mundo.
Muerto, ¿quieres misa?.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Antes muerte que vergüenza.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
A barriga llena, corazón contento.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
No mes dos mortos mata os teus porcos
Quiéreme poco pero continúa
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
El muerto y el ausente, no son gente.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Los celos son el amor propio de la carne
Las aguas mansas son las peores
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Amor es el verdadero precio del amor.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Caridad y amor no quieren tambor.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.